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domingo, 27 de marzo de 2011

Amamantando a un bebé con Síndrome de Down

Debido a que hace un ratito me he encontrado con una amiga y me a comentado este caso,quiero aportar mi granito de arena a esta familia,y si con ello ayudo a otra más mejor.

He estado buscando información ,y quiero compartirla con vosotros,pues me a parecido muy interesante.

Nuestra matrona,desafortunadamente a sufrido un accidente de tráfico sufriendo una rotura de costillas,en cuanto pasen unos días y esté más recuperada la llamaré para hablar con ella.

Con lo cual,muchas mamas me han preguntado que pasará ahora que dicen que no van a poner sustituta...pues no lo se,a mi de momento se me ocurre pedir las llaves del centro social donde nos reunimos cada martes para hablar y compartir sentimientos,dudas..etc,y así poder seguir reuniéndonos nosotras y en la medida de lo posible aclarar pequeñas dudas que surgen cuando se tiene un bebé y se empieza a lactar.

Y si viene esta mama espero por lo menos tener algo de información
para poder comentar con ella.

El artículo que a continuación os pongo es extraído de La liga de la leche:


Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 16 Numero 4 Año 2004

"Su bebé tiene Síndrome de Down". Son palabras difíciles de aceptar. Cuando los padres reciben un diagnóstico de Síndrome de Down, perciben inmediatamente que les esperan horas y días de shock, dolor y lucha. Independientemente del momento en que se haga el diagnóstico (apenas nace el bebé o durante el embarazo, mediante amniocentesis), los padres se sienten afligidos, preocupados y ven el futuro con incertidumbre. Pero a medida que pasan los días aprenden más sobre este síndrome y comparten esta novedad con su familia y amigos. Aunque la tristeza puede parecerles abrumadora, simultáneamente experimentarán la dicha de conocer y amar a su bebé. Y aunque es un reto, la lactancia es parte fundamental de este proceso.

Beneficios de la lactancia

Para un bebé con Síndrome de Down la lactancia no solamente es posible sino que beneficia especialmente al bebé y a la madre. La leche materna le da al bebé una mejor nutrición, se digiere fácilmente y lo inmuniza contra infecciones. Los bebés amamantados tienen menos episodios -y menos graves- de infecciones respiratorias, infecciones de los oídos, problemas intestinales y otras enfermedades comunes. Esto es especialmente importante en el caso de bebés con Síndrome de Down que tienen predisposición a padecer infecciones del tracto respiratorio y problemas intestinales.
Además de los beneficios de la leche materna, el acto físico de amamantar estimula el desarrollo de bebés con Síndrome de Down. La lactancia garantiza un frecuente contacto íntimo entre la madre y el niño. Esta estimulación sensorial ayuda a los bebés a desarrollar más plenamente sus capacidades. La acción de amamantar ayuda también en la tonicidad de los músculos faciales y mejora la coordinación boca-lengua.
Para las madres amamantar es una actividad positiva con sus bebés. La lactancia es un regalo único que solo tú le puedes dar a tu bebé. Es el mejor comienzo en la vida de cualquier bebé, y le enseña a la madre cómo entender y responder a sus necesidades. Además, la lactancia estimula la segregación de ciertas hormonas que no solamente mantienen tu producción de leche sino que también producen una sensación serena de calidez y apego hacia tu bebé.

Amamantando a tu bebé

Los primeros días de la lactancia son para que el bebé y su madre se conozcan y aprendan a amamantar eficazmente. Toda pareja lactante tiene que hacer algunos ajustes durante este período porque cada bebé es único, sin importar la condición del chiquitín. En el caso del Síndrome de Down, a medida que la madre vaya conociendo a su bebé, se dará cuenta de que estos bebés tienen características físicas que pueden tener repercusiones en la lactancia. Aunque probablemente la madre no tendrá que enfrentarse a todos los retos que comentamos aquí, comprender las necesidades especiales de su bebé le ayudará a empezar bien la lactancia.
Posición del cuerpo y de la boca
Durante la primera o segunda semana de lactancia, toda madre debe estar atenta a cómo se coloca el bebé al seno, y a cómo el bebé coge el seno con su boquita. Esto es especialmente importante en el caso de bebés con síndrome de Down. Si el bebé no se pega bien al seno, recibirá menos leche como recompensa a sus esfuerzos y no hará un buen trabajo de estimulación para que la madre produzca suficiente leche. Una posición inadecuada, además, puede causar pezones agrietados.
Para que la leche salga y los senos produzcan más leche, el bebé debe tomar en su boca una buena porción de tejido mamario. Álcelo cómodamente a la altura del pezón, con todo su cuerpo hacia usted, asegurándose de que no tenga que voltear su cabecita ni hacer esfuerzos para mantenerse pegado al pezón. Sosténgalo con muchos cojines duros, de tal forma que no se resbale del pezón a medida que se le cansen los brazos. Use la mano que tiene libre para sostener su cabeza en la posición en "C" –pulgar hacia arriba, los demás dedos por debajo- bien cerca de la areola (la zona pigmentada alrededor del pezón).
Pase por los labios del bebé suavemente el pezón y espere a que abra su boquita ampliamente, luego acérquelo a su seno con el pezón en el centro y bien adentro de su boquita. Si no funciona la primera vez, tenga paciencia y pruebe otra vez.
Su bebé no es el único que necesita estar cómodo y apoyarse bien durante la lactancia. Usted pasará mucho tiempo amamantando a su bebé, así que es mejor que no tensione la espalda y los hombros. Póngase en una posición en la que pueda tener alzado al bebé, cerca al seno, y relajarse sin que ninguno de sus músculos se tensione. Puede poner almohadas para apoyar su espalda, hombros y brazos. Si usted está sentada puede ser una buena idea tener sus pies levantados usando una banca o una mesa bajita.
Señales de una buena lactancia
La madre no puede ver realmente la leche que recibe su bebé, pero sí puede calcular si está o no amamantando eficientemente. He aquí algunos puntos que se puede verificar tanto la madre de un bebé con Síndrome de Down como la mamá de un bebé sano:
  • El bebé tiene la boquita llena con el seno, de tal forma que sus encías pueden comprimir los canales lactíferos que están por detrás del pezón. El pezón está bien atrás en su boquita mientras succiona.


  • El mentón del bebé está apoyado en el seno, su nariz puede reposar suavemente en el seno. Los labios del bebé están doblados hacia afuera.


  • La lengua del bebé envuelve por debajo el seno. Usted, o alguien que le ayude, pueden ver su lengua al halar hacia abajo suavemente su labio inferior. La lengua debería ser visible entre el seno y la encía del bebé.


  • El bebé no debería poder desprenderse fácilmente del seno. La madre puede detener la succión presionando hacia abajo en el seno cerca a la boca del bebé, presionando hacia abajo su mentón o insertando un dedo en el borde de su boca.


  • Cuando el bebé tiene un buen agarre, la succión rápida del comienzo de la amamantada estimula la salida de la leche, el reflejo de eyección. Entonces el ritmo de succión del bebé cambia y se oye que traga después de una o dos succiones. Será posible notar la succión activa y oír que el bebé succiona durante 10–20 minutos cada vez que amamanta.
    Bajo tono muscular
    Como los bebés con Síndrome de Down tienen con frecuencia bajo tono muscular, es particularmente importante sostener bien su cabecita mientras él amamanta. La posición de sandía (llamada también de jugador de fútbol) permite sostener la cabeza y ver bien su cara, para detectar si hay problemas de succión o de posición al seno. Con la posición de sandía la madre tiene a su bebé de frente y su cuerpo reposa alrededor del cuerpo de su madre, bajo su brazo. Sus nalguitas reposan en una almohada cerca a al codo. La mano de su madre sostiene su cabeza y cuello y lo guía hacia el pezón. Conviene usar un cobertor o almohada pequeña para apoyar el brazo y muñeca que sostienen al bebé. Al presionar suave y constantemente la nuca del bebé, la madre lo puede ayudar a succionar bien sin que se canse.
    La posición de "cuna cruzada" también le ayudará a sostener bien su cabeza. Alce a su bebé usando el brazo opuesto al seno en el que amamantará, es decir, el brazo derecho, si comerá por el seno izquierdo. Su mano sostiene el cuello y cabecita, y su cuerpo se extiende a lo largo del antebrazo de la madre. Sostenga su seno con la mano de este mismo lado. Esta posición ofrece una buena visión del bebé prendido al seno y ayuda a controlar y sostener su cabeza y cuerpo.
    Otra forma de ayudar al bebé a amamantar es usar la posición de "mano de bailarina". Sostenga su seno con la mano en C (pulgar arriba, los demás dedos por debajo). Resbale la mano que sostiene el seno hacia adelante, sosteniendo el seno con tres en vez de cuatro dedos. Su dedo índice y pulgar deben estar libres ahora frente al pezón. Doble el índice un poco de tal forma que sostenga suavemente una mejilla del bebé, mientras que el pulgar sostiene la otra mejilla. El dedo índice y el pulgar forman una "U" con el mentón del bebé apoyado en la parte de abajo de la "U". La posición de "mano de bailarina" hace que el peso del seno no se apoye en el mentón del bebé y le ayuda a sostener su cabeza derecha mientras amamanta.
    La salida de la leche, o reflejo de eyección, puede hacer que algunos bebés con bajo tono muscular se atoren y sofoquen. Si esto es un problema para su bebé, ensaye a amamantarlo "levantado" –que su cuello y garganta estén más altos que su pezón. Puede hacer esto de diferentes formas:
  • Levanta al bebé con una almohada más y recuéstese ligeramente, de tal forma que su seno sobresalga hacia arriba.


  • Recuéstese en una silla mecedora con los pies sobre una almohada, banca o mesa bajita, con las rodillas recogidas.


  • Recuéstese de lado y ponga una toalla doblada por debajo del bebé de tal forma que su cara esté ligeramente volteada hacia abajo en dirección al pezón.


  • También puede extraerse un poco de leche para estimular su salida antes de poner al bebé al seno.
    Frenillo
    Los bebés con Síndrome de Down tienen a veces una lengua protuberante que empuja el pezón. Un bebé con frenillo puede sacar el pezón de su boca o tener dificultades para pegarse al seno apropiadamente. Y si el bebé no se pega al seno correctamente la madre puede presentar pezones agrietados.
    Cuando un bebé se pega correctamente al seno, su lengua se curva por debajo del seno, descansando en su encía inferior. Es posible que su bebé necesite ser motivado para mantener su lengua por debajo mientras se pega al seno. Trate de repetir el siguiente ejercicio varias veces antes de pegar al bebé al seno. Fíjese que sus manos estén limpias y las uñas cortas.
  • Coloque la primera falange del dedo índice con la yema hacia arriba en la boca del bebé; haga presión suavemente y hacia abajo en su lengua, con el lado de la uña.


  • Deje tu dedo en esa posición durante unos 30 segundos mientras que el bebé lo chupa.


  • Voltee su dedo suavemente de tal forma que la yema del dedo quede en la lengua del bebé y presione hacia abajo en su lengua mientras que gradualmente saca el dedo de su boca.


  • Cuando coloque al bebé al seno, fíjese que su boca se abra ampliamente con su lengua abajo. Si lo coloca de tal forma que baje su mentón y agache su cabeza, es posible que le facilite soltar la lengua y usarla apropiadamente. Envuélvalo en una manta para que doble su cabeza y hombros hacia su pecho, o use la posición de sandía con su bebé colocado ligeramente por encima del seno.

    Bebé dormilón

    Es común que los bebés con Síndrome de Down sean muy dormilones las primeras semanas. Es posible que su bebé no se despierte para comer con la frecuencia necesaria para establecer una buena producción de leche. Anímelo a comer cada dos horas o por lo menos 8-12 veces al día. Puede dejarlo dormir por más tiempo durante la noche. Será más fácil despertarlo cuando esté en el ciclo de sueño liviano, es decir cuando mueve rápidamente los ojos debajo de los párpados, mueve los brazos o las piernas, o parece estar succionando.
    Trate de ser creativa para mantener despierto a su bebé mientras lo amamanta. Asegúrese de que él no tenga que cerrar los ojos por exceso de luz. Desvístalo, dejándole sólo el pañal, si la habitación es caliente. Trate de hablarle, cámbiele el pañal, o refrésquele su carita con un pañito frío mojado.
    Cambiar de seno también puede ayudar a que dure la sesión de lactancia. Si el bebé empieza a perder interés en la succión, despréndalo del seno, teniendo cuidado de interrumpir primero la succión, álcelo y ofrézcale el otro seno. Cuando vuelva a succionar lentamente, álzalo nuevamente y ofrécele el primer seno. Cambie constantemente de seno más o menos cada 20 minutos de succión activa antes de dejarlo que se duerma profundamente.

    Bajo peso y complementos

    Cuatro onzas en una semana es considerada una subida adecuada de peso, pero no es insólito que un bebé con Síndrome de Down suba de peso lentamente aunque esté recibiendo suficiente alimento. Si no recibe sino la leche de su madre, un bebé que recibe suficiente alimento debería mojar entre 6 y 8 pañales de tela (5-6 desechables) cada 24 horas; y debería hacer entre 2 y 5 deposiciones diarias a partir del tercer día de nacido. Un bebé más grande puede tener menos deposiciones, pero abundantes.
    Algunos bebés con Síndrome de Down tienen también problemas cardíacos que exigen energías y calorías extra sólo para mantener una circulación adecuada. Aunque alguna vez se pensó que para amamantar se necesitaba más energía que para alimentarse del biberón, investigaciones recientes indican lo contrario: amamantar requiere menos esfuerzo y se aprovecha mejor la energía que al alimentarse del biberón. Los bebés con problemas cardíacos que son amamantados son dados de alta del hospital más rápidamente y suben de peso más rápidamente que los bebés alimentados artificialmente. Se ha encontrado que la gravedad del problema cardíaco del bebé no tiene relación con su habilidad para amamantar.
    Aun si su bebé requiere cuidado médico especial después de su nacimiento y tiene que ser hospitalizado, puede todavía brindarle los beneficios de su leche. Si la lactancia es interrumpida o su inicio debe demorarse, utilice una bomba de extracción o extráigase manualmente la leche para establecer o mantener la producción de leche. Un especialista en lactancia puede ayudar a decidir cuál es la bomba que más conviene. Si el bebé puede comer la leche de su madre, es lo mejor que se le puede dar. La madre puede llevarla al hospital para darla al bebé con sonda hasta el día en que pueda amamantar o según decida el médico tratante.
    Aún en ausencia de problemas especiales de salud, un bebé que no amamante efectivamente o con la frecuencia que necesita puede no estar recibiendo suficiente cantidad de la leche llamada "del final de la amamantada", esa leche rica en calorías que sale hacia el final de cada amamantada. La madre puede extraer o bombear su leche después de que el bebé ha terminado de amamantar y ofrecerle esta leche como complemento. Extraer la leche también ayudará a estimular la producción de leche en la madre para que ella tenga abundante leche para su bebé cuando él empiece a amamantar más efectivamente.
    Evite dar complementos con biberón hasta que el bebé haya sido bien amamantado durante 3 ó 4 semanas. Mientras él está aprendiendo cómo amamantar, el uso de chupos artificiales puede causarle confusión de succión porque la succión en el seno es diferente a la succión en el biberón. Los bebés con bajo tono muscular pueden tener problemas para aprender a alimentarse con biberón, y pedirles que aprendan simultáneamente a amamantar y comer del biberón dificulta una buena lactancia.
    Si el bebé con Síndrome de Down necesita complementos de leche materna o de fórmula, trate de ofrecérselos en una taza pequeña, con cuchara, gotero o jeringa de alimentación. Puede parecer insólito inicialmente, pero con la práctica se vuelve muy fácil y de verdad funciona. Asegúrese de que el bebé esté despierto y alerta cuando le de complementos. Envuélvelo en una manta para que no se enrede con sus manitas. Póngale un babero o un pañal alrededor del cuello y sosténgalo en sus piernas. Entonces ofrézcale el complemento. Apoye la taza o cuchara suavemente en su labio inferior, e inclínela un poco para que unas gotas de leche rueden hacia su boca. Dele tiempo al bebé para que trague y luego repita. Si usa un gotero o jeringa de alimentación, ponga la leche lentamente en la boca del bebé y deje que pase la leche antes de darle más.
    Durante el período en que el bebé está aprendiendo a amamantar efectivamente, es posible que casi siempre necesite complementos después de amamantarlo. Algunos bebés amamantan mejor si se les da un poco del complemento antes de ofrecerles el seno. Amamantan mejor si no están demasiado hambrientos. Papá puede dar el complemento mientras mamá se extrae la leche o se relaja. El ciclo amamantar-bombear-complementar puede tomar mucho tiempo. Asegúrese de contar con ayuda para las tareas domésticas y para atender a los otros hijos durante este intenso período. La madre debe poder concentrarse primero en su bebé. Aunque amamantar parece al principio muy complicado, en una semana o dos el bebé aprenderá a amamantar mejor y la lactancia se volverá más fácil. Mientras tanto, asegúrese de hacer otras cosas con su bebé que sean divertidas: pasearlo por la casa con el cargador, alzarlo cuando duerme y hablarle cuando está despierto.

    Apoyo en la lactancia

    Debido a sus necesidades físicas especiales, el bebé con Síndrome de Down deberá recibir cuidados de especialistas tales como terapista del lenguaje o cardiólogo. Recuerde que los especialistas son expertos en sus campos, no necesariamente en lactancia. Amigos positivamente interesados y miembros de la familia también darán sus consejos, pero no hay que hacerle caso a todos. Usted conoce a su bebé y, en últimas, es usted quien debe tomar las decisiones relativas a su cuidado. Usted es el recurso más valioso de su bebé.
    Las familias con bebés con Síndrome de Down pueden enriquecerse con el apoyo de un grupo de la Liga de la Leche, así como de grupos de papás con bebés con el mismo síndrome. Estar en contacto con otras madres y bebés puede ayudar a recordar que los desafíos que enfrentan no son únicos y que no todos tienen que ver con el hecho de que el bebé tenga Síndrome de Down. A veces un bebé amamanta rápidamente, y a veces se necesita tiempo para que la lactancia se establezca bien. Cada bebé es único, pero todo bebé se puede beneficiar del don de la lactancia.
    Por Teresa Board
    Publicado por La Leche League International en Chicago, Estados Unidos. Traducido en La Liga de la Leche de España por Victoria Navas.
    Ultima modificación realizada el 12 de febrero de 2008 por mmm
    Page last edited Tue Feb 12 18:43:52 UTC 2008.

    martes, 11 de enero de 2011

    Transporte vertical versus horizontal en la primera infancia. 1ª parte


    Transporte vertical versus horizontal en la primera infancia. 1ª parte



    Cochecitos, portabebés y "stress" infantil

    de Elizabeth Antunovic (©2008 Sleepy Wrap, Inc.)
    En la 1ª parte de este artículo, os contamos por qué: Llevar al bebé en posición vertical optimiza su crecimiento físico, emocional e intelectual.


    Introducción


    Parece ser que los países europeos son sede de la mayoría de los pediatras que recomiendan que los bebés deben ir tumbados de espalda completamente planos en un cochecito durante la primera infancia y no deben ser llevados para evitar la presión sobre su cuerpo poco desarrollado. Sin embargo, por lo que sé, para un niño pequeño ir de espalda sólo en un cochecito es realmente agotador, tanto física como emocionalmente y puede inhibir su desarrollo. Al ser llevado en posición vertical con la posición de las piernas apropiada no es sólo bueno para su desarrollo, sino que además es la forma preferible de llevar al bebé contigo durante el día. Llevarlo en posición vertical optimiza el crecimiento físico, emocional e intelectual de tu bebé.

    El desarrollo de la columna vertebral del bebé
    Nuestra columna vertebral no es perfectamente recta, aunque lo pueda parecer cuando miramos a alguien de frente o de espalda. Cuando miras a una persona desde el lado son visibles cuatro curvas ligeras formando una alargada "S". Estas curvas nos ayudan a mantenernos flexibles y equilibrados. También ayudan a absorber tensiones situadas en nuestro cuerpo a través de actividades diarias que afectan a nuestra columna vertebral, como caminar, correr y saltar.

    Nosotros no nacimos con estas curvas. las curvas normales de la columna se desarrollan gradualmente. "Se forman como consecuencia de la adaptación al medio externo (la gravedad)" (Morningstar, 2005). Al nacer, los bebés están en un estado de flexión, acurrucados, con su columna vertebral formando una curva natural en forma de C (convexa). Al principio, el bebé no tiene la fuerza para levantar la cabeza, ni las curvas de equilibrio en su columna para hacerlo. Pero gradualmente a medida que los músculos de su cuello son más fuertes, comienza a levantar su pesada cabeza contra la fuerza de la gravedad, y la primera curva comienza a desarrollarse en el cuello (la curva cervical) para ayudar a equilibrar la cabeza. Cuando el bebé comienza a arrastrarse y a gatear se desarrolla la zona lumbar (curvatura lumbar) y los músculos que sostienen su desarrollo. Hasta aproximadamente el primer año, su bebé sólo tiene que desarrollar estas curvas en su columna vertebral (Leveau, 1877).
    Al nacer






    La columna vertebral de un bebé es en forma de C (una curva convexa). No tiene las curvas de equilibrio ni la fuerza para mantener su cabeza erguida.

    Después de los primeros meses


    A medida que el bebé va en contra de la gravedad los músculos comienzan a desarrollarse. Los músculos fuertes del cuello ayudan al bebé a sostener su cabeza pesada formando la curva cervical de la columna vertebral.
    De los 6 a los 12 meses

    A medida que el bebé aprende a gatear y a ponerse de pie, la curva lumbar de la zona baja de la espalda y sus músculos se desarrollan para que pueda mantenerse en pie. Cuando él se aleja de usted por sus propios medios, sólo entonces, todas sus curvas están desarrolladas.
    Acostarse plano es estresante para la columna vertebral y las caderas


    Como mostramos arriba, la columna vertebral en forma de C de un bebé no se estira de forma inmediata después del nacimiento. Por el contrario, la forma de S de la columna vertebral no está completamente desarrollada hasta que empieza a caminar por su cuenta. Acostar a un bebé joven de espalda, no es agradable para su columna vertebral. De hecho, esto estira la columna en forma de C en una línea recta. En realidad, esto está estresando la columna vertebral del bebé en lugar de apoyar su forma natural. La investigación muestra que mantener la columna vertebral de un bebé recta no es una posición fisiológica. Además, forzar la columna vertebral del bebé también puede influir negativamente en el desarrollo de las articulaciones de su cadera (Kirkilionis, 2002).
    Acostarse en posición horizontal causa deformidades físicas


    Pasarse la mayor parte del día completamente tumbado sobre su espalda no sólo es muy malo para las caderas, sino que los niños que se encuentran con frecuencia tumbados de espalda en una silla de paseo pueden terminar con plagiocefalia (deformación del cráneo, aplanado en la parte posterior o lateral) y cuerpo deformado con un tono muscular pobre (Bonnet, 1998). La investigación respaldada por la Academia Americana de Pediatría establece que "con la inmovilización prolongada en un colchón firme o una cama plana (como en un cochecito), la influencia constante de la gravedad aplana la superficie del cuerpo contra el colchón y producir trastornos de posición y bebés con tono muscular disminuido (corto, 1996) ".
    Plagiocefalia en un bebé, corregida mediante un casco para formar nuevamente la cabeza.
    En cochecito u otros "contenedores"


    No queremos decir que un par de paseos alrededor de nuestro bloque en cochecito vayan a causar estragos en el desarrollo físico del bebé. Pero la verdad es que el promedio de llevar en cochecito a un niño occidental de entre tres semanas y tres meses de edad es de un poco más de dos horas y media al día (Heller, 118.) Pero además terminamos llevando al bebé en un "objeto contenedor" en el coche, en la tienda, para almorzar, de regreso al coche otra vez y en casa más*. A veces, hasta el balanceo lo podemos hacer con un clic sin tocar al bebé mientras hacemos la cena, en la hamaquita mientras comemos, y poco después a dormir en una cuna. Occidente se ha apartado una eternidad de la crianza de los hijos y ha llegado al punto en que los objetos definen la existencia de nuestro bebé más que nuestros cuerpos.
    "Separar el recién nacido de su madre y colocarlo de espalda o de frente en una superficie plana, a menudo descubierto es no entender la gran necesidad de envolvimiento del recién nacido, de soporte y cobertura total, y de que el niño puede introducirse sólo gradualmente en el mundo de espacios abiertos. Desde el apoyo, y la presencia continua y tangible de su madre, el niño poco a poco llegará a moverse a cierta distancia hacia el mundo exterior ". (Montagu, 294)
    A veces los cochecitos pueden ayudarnos a salir por períodos cortos de tiempo y librar nuestros brazos. Sin embargo, ningún contenedor puede sustituir a los brazos de una madre.
    * Tenga en cuenta que el autor no quiere dar a entender que un portabebé debe sustituir a su asiento de seguridad para el coche. Nunca debe conducir o llevar a su bebé en un portabebé, mientras va en un vehículo en movimiento.

    El repliegue del feto

    Los recién nacidos son prácticamente imposibles de estirar a menos que los envuelvan. Cuando se coloca un niño de espalda, los muslos por lo general se acercan a su pecho (Schon, 2007), o cuando duerme se sienta a horcajadas y se inclina en una posición de "rana". "El repliegue del feto, la posición natural de los bebés es la más tranquilizante y adaptativa.
    Los bebés utilizan menos oxígeno, conservan más energía, gastan menos calorías y digieren mejor el alimento. También es la mejor posición para la termorregulación por la exposición menor de la zona del estómago. Tenemos células reguladoras de la temperatura más eficientes en la parte posterior de la espalda así como más grasa. Cuando llevamos a nuestros niños vientre con vientre les estamos protegiendo todos los receptores y los órganos vitales (Montagu, 1986).
    El instinto generalizado de las piernas flexionadas que un niño tiene al cogerlo, junto con el palmar plantar reflejo que ayuda al niño a aferrarse a su madre, sugiere que los cuerpos de los niños pequeños cuerpos se adaptan para ser llevados en posición vertical y orientados hacia sus madres.
    Llevando a su bebé con las rodillas flexionadas completamente contra su pecho y con apoyo desde las nalgas, estará llevando a su bebé en la posición natural que su cuerpo instintivamente asume para garantizar que está cómodo, cálido y seguro.
    Sillas de coche

    Si las el cochecito posicióna al bebé en una posición un tanto vertical (como en los asientos de automóvil para bebé) puede ser más agradable para su columna vertebral en forma de C del bebé, ya que no la estira horizontalmente. Sin embargo, a pesar de que puede parecer una opción más agradable para transportar a su pequeño, la investigación de la Asociación Internacional de Quiropráctica Pediátrica pone de manifiesto que los asientos de coche no son el transporte ideal para su bebé debido a las "restringidas opciones posturales que puede afectar el cráneo en desarrollo del bebé y la columna vertebral "(Asociación Internacional de Quiropráctica Pediátrica).
    Al mantener la columna vertebral en forma de C estos artilugios realmente puede prevenir e impedir la formación de las curvas naturales. Los bebés pueden tener dificultades para adquirir la fuerza muscular adecuada para mantener su cabeza hacia arriba si tienen muchas posibilidades para hacer frente a la gravedad.
    Este bebé está disfrutando de una siesta fuera cerca de las peonias. Aunque el asiento de coche es compatible con su columna vertebral y la cabeza y el cuello mientras él duerme la siesta, cuando está despierto las correas le impiden trabajar sus músculos para sostener su propia cabeza. Muchos bebés pasan la mayor parte de sus horas de vigilia en asientos restrictivos como éste.
    Llevar al bebé en posición vertical para un desarrollo físico positivo

    Cuando los bebés van en posición vertical, se les permite practicar movimientos compensatorios para mejorar la fuerza muscular y permitir un mayor control sobre sus habilidades de motricidad fina. Cuando la madre camina, se detiene, o gira, el cuerpo de un bebé de forma natural trabaja en contra de la fuerza de gravedad para mantener su posición. La fuerza de gravedad es un elemento positivo en el desarrollo infantil que permite a los niños aprender desde el principio a mantener la cabeza erguida y mantener su cuerpo aferrado a la madre y en equilibrio.


    (...)
    Próximamente publicaremos la 2ª parte de este artículo
    Agradecemos a NAP Inc este completo artículo. Artículo traducido al español por Kangura.com Ver artículo original en inglés en Sleepywrap.com
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